Pide Pedro Inguanzo continuidad en la promoción de Zacatecas

*El sueño era superar los negocios familiares para tener empresas institucionales: Víctor Legaspi

*Actualmente los negocios de Grupo Activa atienden diariamente a 4 mil 500 personas; “ese es el mayor aliciente”, asegura

Raquel Ollaquindia

El reloj apenas marcaba las 7 de la mañana. Era jueves. Las puertas del establecimiento se abrieron y empezaron a llegar los comensales. Armando Legaspi y sus amigos ingresaron al negocio para probar el menudo de Don Facundo.

Era 29 de julio del año 2005 y ellos fueron los primeros clientes, recuerda el dueño del local, Víctor Legaspi, con gran precisión, pese a haber pasado 11 años desde la inauguración de su primer negocio propio.

Las necesidades económicas y la búsqueda de alternativas para salir adelante, pero sobre todo la posibilidad de “ir materializando los sueños” a través del trabajo, fueron los motivos que impulsaron a los tres hermanos Legaspi a iniciarse en el mundo del emprendedurismo.

Víctor, Armando y Alejandro, con el tiempo y la experiencia, hicieron la tripleta perfecta; Víctor, enfocado en el tema administrativo y de finanzas; Armando, encargado de “hablar el mismo idioma” que los arquitectos por su talento con el diseño en la construcción; y Alejandro, especialista en hacer eficientes todos los procesos para que sean más rápidos y con menos costo.

Fue Armando quien comenzó con la apertura de la discoteca Shiva, en el centro de la ciudad de Zacatecas. “Él nos inyectó la energía de seguir invirtiendo” y, gracias a ese impulso, Víctor se decidió a abrir las puertas de la primera sucursal de Don Facundo en Guadalupe.

Posteriormente fue Alejandro quien, después del traspaso de la discoteca Shiva, continuó con la apertura de un negocio dedicado a los mezclados de cerveza y vino. Se trató de Shanons, establecimiento que aún opera.

Una vez en la dinámica de las inversiones, Armando decidió ampliar los negocios a otros estados. Esto le hizo llegar a San Luis Potosí, donde instaló el autolavado Santa Fe, en el estacionamiento de un centro comercial.

No obstante, al no obtener los resultados esperados, traspasó el negocio y regresó a Zacatecas. Aquí, Alejandro se había quedado para operar los negocios locales, mientras que Víctor se marchó a Monterrey para continuar con sus estudios.

Fue al volver al estado cuando se inició el proyecto de Rebanatta, con un concepto de pizza por rebanadas y de bajo costo, dirigido principalmente a los jóvenes y estudiantes.

Ya con una amplia variedad de negocios impulsados por los tres hermanos, y habiendo conocido la forma de operación de empresas en otras entidades como Nuevo León, Víctor advirtió la necesidad de hacer más eficiente el manejo de sus proyectos.

Todos los procesos, hasta entonces, se triplicaban, pues cada uno hacía las contrataciones, declaraciones de impuestos y demás acciones por separado. Fue en ese momento cuando decidieron crear Grupo Activa como una oficina central que administrara todas las sucursales.

Después llegó la apertura del bar Ronin, que operaron durante tres años. Con esta ampliación comenzó un desafío nuevo para estos empresarios zacatecanos, que consistió en aprender a delegar las responsabilidades.

“Ya no era una empresa familiar”, cuenta Víctor Legaspi, sino que era necesario ver el grupo como un conjunto de negocios funcionales, en los que cada integrante del equipo debía tener claras sus responsabilidades para evitar que el motor se parara.

Víctor rememora esta trayectoria sentado en una mesa de una de las tres cafeterías del Tecnológico de Monterrey, Campus Zacatecas, que desde hace apenas unas semanas también están dirigiendo. Es el nuevo reto de Grupo Activa, y el cual se suma a la larga lista de negocios que ya operan, algunos desde hace más de una década.

Una de las filosofías que tuvieron desde el inicio, como restauranteros, y que mantienen a la fecha, sostiene Víctor, es la de demostrar que el trabajo puede hacerse de manera distinta y que, por ejemplo, hay una rentabilidad en ampliar los horarios de los negocios, es decir, buscan terminar con los esquemas de abrir tarde y cerrar temprano.

“Somos de los primeros en abrir. En ese momento queríamos poner el ejemplo de que podíamos hacer las cosas diferentes y sí hay negocio para abrir, el tema es transmitirlo a los restauranteros para que todos veamos que hay lucro en ese horario y por lo tanto vale la pena abrirlo”, considera.

La menudería Don Facundo, que abrió sus puertas un 29 de julio, comenzó atendiendo entre 10 y 12 personas al día. Un buen domingo, señala Víctor, la emoción llegaba cuando acudían al local hasta 25 comensales.

Ahora, entre todas las sucursales de los negocios de Grupo Activa se reciben diariamente 4 mil 500 personas; “ese es el mayor aliciente para saber que estamos haciendo las cosas bien”, concluye.

“El buen trabajo te trae buena suerte”, asegura Víctor Legaspi, quien recuerda que él y sus hermanos imaginaban el futuro con organizaciones institucionales y no con empresas familiares, y agrega que el sueño aún es dejar un legado. Y ese camino es el que están recorriendo.

“Buscábamos trascender en la sociedad a través de valores, de trabajo, de honestidad, de lealtad y que se quedarán legados para próximas generaciones. En la educación familiar fue mucha la unión y así nos ha visto la sociedad, como tres hermanos que han caminado juntos en el trabajo”.

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