La soberbia como obstáculo

Simitrio Quezada

Paradójicamente, la imagen política no implica sólo los aspectos visual, auditivo y kinestésico. La imagen política es también dinámica, está siempre en movimiento: también implica actitud, y actitud constante.

Considero que el gran aliado en la formación de la imagen política es la pasión. Ella es la que nos impele a conocernos y conocer mejor, a capacitarnos, a adiestrarnos, a embarcarnos en nuevos y más sólidos proyectos, a sumar voluntades, a cultivar nuestra imagen y nuestras relaciones con los demás. Vaya: incluso a potenciar más nuestra vocación de servicio. El gran aliado es la pasión y la gran amenaza es la soberbia.

Analicemos: Etimológicamente, soberbia viene del latín superbia. “Super” significa “sobre”, “por encima de”… De ahí que “Superman” sea superhombre o superhumano. El Diccionario define a la soberbia como “Sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato distante o despreciativo hacia ellos”.

Ojo: distante. ¿A qué voy? Si la imagen pública del político es plataforma o punto de arranque para la comunicación, la unión de él con los demás, la soberbia establecerá distancia y deshará el trabajo hasta entonces realizado.

“Distante” viene del prefijo negativo “dis”: divergente, no, y el verbo “stare”, estar, hacerse presente. “Te noto distante” significa que no te siento cerca, ni siquiera aquí. La soberbia disuelve toda relación. La soberbia aleja.

Peor aun, la soberbia es un obstáculo en la búsqueda de los objetivos. La soberbia obsta. Termino de abusar de la etimología: “Ob” implica enfrentamiento, situación frontal. “Stare”, otra vez, significa estar. Antiguamente, cuando un libro se sometía a la consideración de censores, éstos dictaminaban con un “Nihil obstat”, nada impide (la publicación, claro).

Constituye un contrasentido, pues, desandar con la soberbia lo que la lucha te ha permitido avanzar. “Ya se le subió”, “se trepó al ladrillo y se mareó”, “antes saludaba y ahora no”, “era buena gente antes de ganar la elección” son clichescos diagnósticos con que ahora suele etiquetarse a políticos que se dejaron vencer por su brillo momentáneo e ilusorio. La soberbia no reditúa, sólo obstaculiza. Y como obstáculo, debe ser rodeado de inmediato para continuar la marcha.

siquezada@hotmail.com

You May Also Like

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

CAPTCHA