Informes y Punto Final

Pablo Torres Corpus

Septiembre ha sido tradicionalmente el mes de los informes de gobierno para los zacatecanos, el presidente de la república inicia el maratón y, a excepción de este año, el gobernador de Zacatecas oficiaba su informe el ocho de septiembre, y a partir de ahí los 58 munícipes de nuestra entidad hacían lo propio con ceremonias que van desde la genuina rendición de cuentas, hasta la exaltación de la figura del informante en turno por el simple hecho de ser el mandamás.

La apertura democrática ha permitido que los informes de gobierno evolucionen y, de mantener este paso, en breve serán completamente obsoletos.

Los informes como buena parte de la estructura y prácticas de gobierno occidentales son invención grecolatina, en el imperio romano el César se dirigía al pueblo para informarle de los asuntos importantes.

En nuestro territorio, la primera referencia de la rendición de cuentas del Ejecutivo ante el Legislativo se ubica en el artículo 121 de la Constitución de Cádiz, que textualmente indica que: “la ausencia del rey en la fecha de apertura de las Cortes no era un impedimento para su instalación, pero en caso de asistir, el rey leería un discurso propositivo y no estrictamente informativo”.

En México, como país independiente, los informes tienen una tradición más honda, ya que desde que se liberó de la corona española, sus gobernantes han rendido informes ante el Congreso.

Siguiendo la herencia de la Constitución de Cádiz, Agustín de Iturbide pronunció una serie de acciones, valores para su gobierno en septiembre de 1821 ante la Junta Gubernativa.

Después, hubo modificaciones y en la Constitución de 1824 se menciona que será obligación del Poder Ejecutivo pronunciar un discurso informativo en la apertura de sesiones del Congreso. En 1857, influida por la Carta Magna de Estados Unidos, la nueva Constitución convierte al informe de gobierno en un acto protocolario.

Los conflictos con Francia y Estados Unidos impidieron en México la ceremonia durante años, fue hasta el 16 de septiembre de 1868 que Benito Juárez leyó dos páginas en la apertura de sesiones del Congreso.

En 1891, Porfirio Díaz habló de los logros gubernamentales en un discurso de ocho páginas. En 1910, el informe creció a 13 páginas. Francisco I. Madero leyó su primer informe un 16 de septiembre.

En 1917, el Congreso Constituyente asentó en el Artículo 79 de la Constitución que: “A la apertura de sesiones ordinarias del Congreso asistirá el Presidente de la República y presentará un informe por escrito en el que manifieste el estado que guarde la administración pública”.

El primero de septiembre de 1918, Venustiano Carranza leyó su informe, el estado de la nación sólo podía informarse en cincuenta y nueve páginas y su contenido estaba ordenado por ramos: Gobernación, Relaciones Exteriores, Hacienda, Guerra y Marina, Agricultura y Fomento, Comunicaciones, etcétera.

En 1937, Lázaro Cárdenas leyó un informe de 23 páginas, donde defendió “las conquistas populares”. Después de ‘Tata’ Lázaro, los informes presidenciales se fueron alargando poco a poco hasta volverse maratónicos.

En el México moderno, Vicente Fox fue el primer presidente que no pudo acceder a la máxima tribuna para rendir su informe, mientras que el presidente Calderón fue el primero en entregarlo en la máxima tribuna, pero sin dirigir un mensaje oficial, situación que se ha repetido en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Con insistencia se dice que el formato de los informes ya caducó, que es algo obsoleto, absurdo y en buena parte tienen razón.

La velocidad con que viaja la información hace cada día más fácil informarnos en tiempo real, por lo que desde hace varios años los informes de gobierno han dejado de ser la fuente primaria de información oficial.

Los informes podrán tener vigencia en la medida que se ofrezcan como la versión del Ejecutivo sobre la administración pública, fuera de eso, para informar a la ciudadanía es más ágil, rentable, conciso y completo un buen portal de acceso a la información pública, sin candados y lo más inmediato posible.

Punto Final

Poder que no se ejerce se pierde.

torrescorpus@hotmail.com

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