Procuradora Soto Acosta, pionera en la batalla por garantizar los derechos de las mujeres

*Tras 30 años de experiencia en puestos públicos, habla de que en Zacatecas hace poco que las mujeres tenemos acceso a estos espacios

*Aún hay exclusión en puestos de decisión; considera que la conformación del gabinete estatal está lejos de ser paritaria

Raquel Ollaquindia

IMG_6526Las aulas de Preparatoria todavía eran su lugar de estudio cuando comenzó a litigar en casos penales junto a su padre Filiberto y a su tío José María. Desde ese entonces han pasado 30 años, tres décadas de experiencia trabajando en el sector público, con alguna incursión en el ámbito privado.

Ahora, siguiendo los pasos de su padre, que también se desempeñó en la función que actualmente ostenta ella, es procuradora General de Justicia del Estado de Zacatecas.

Se trata de Leticia Catalina Soto Acosta, la primera mujer en el estado que obtiene la designación formal en este cargo. Pero no sólo abre brecha en este espacio para la población femenina del estado. “Me ha tocado ser punta de lanza” encabezando la Dirección Jurídica del Congreso del Estado y, posteriormente, la presidencia del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ).

El hecho de que sea pionera en este tipo de posiciones públicas, señala, “nos da cuenta de que en Zacatecas hace muy poco que las mujeres tenemos acceso a estos espacios”.

Su trayectoria de 30 años, resumida en 25 minutos de conversación, inició cuando todavía estudiaba el nivel de Preparatoria. Con su padre, abogado penalista que también fue procurador de justicia y diputado federal, y con su tío, quien siempre fue abogado litigante, empezó a aprender el oficio.

Iniciada la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), el estudio, la docencia y el trabajo como litigante con sus familiares tenían que compartir tiempo con una actividad más, con otra pasión: el voleibol.

Soto Acosta fue jugadora de este deporte durante toda su juventud, miembro de la selección de Zacatecas y preseleccionada nacional. Pero, finalmente, abandonó este camino para centrarse en su carrera profesional.

Recién egresada de la escuela de Derecho en el año 1985, narra la procuradora, recibió la primera invitación para entrar a la vida pública como abogada de la entonces Dirección de Gobernación, que en estos momentos se conoce como Coordinación General Jurídica.

Pasó a ser secretaria particular del secretario General de Gobierno y con tan sólo 24 años de edad se convirtió en presidenta del Consejo Tutelar para Menores en la entidad.

En esa función permaneció tres años para, posteriormente, ser subdirectora operativa del Sistema DIF Estatal y concluir el sexenio de Genaro Borrego como directora general de esta dependencia.

Los once años siguientes residió en el Distrito Federal, donde desempeñó cargos públicos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), estudió una Maestría en Derecho Penal y se incorporó a un despacho privado especializado en derecho corporativo.

Al regresar a Zacatecas, tras litigar durante un año de manera aislada, se reincorporó a la administración pública como directora jurídica de la Secretaría General de Gobierno y después fue invitada para fungir como primera mujer directora jurídica del Congreso local.

Una vez concluido este encargo, Soto Acosta fue elegida como presidenta del IEEZ, institución desde la que inició una batalla frontal contra la exclusión de las mujeres en los puestos públicos.

Cuando inició esta lucha, reconoce que no era optimista acerca de los resultados que obtendrían las zacatecanas y, menos, de poder vivir los cambios todavía de manera activa.

Sin embargo, los avances se han dado a grandes pasos sobre todo en los últimos tiempos, habiendo logrado, tras las elecciones del 5 de junio, un Congreso del Estado paritario, en el que inclusive hay un escaño más ocupado por mujeres; mientras que se pasó de una a 17 presidentas municipales.

No obstante, reconoce que aún hay una deuda pendiente, pues considera que las mujeres todavía están relegadas al hablar de cargos de poder real, es decir, de puestos de decisión. A nivel del gabinete estatal, dice, “estamos lejanos a ser gabinete paritario y en los cargos de segundo nivel también tenemos una desventaja”.

En este sentido, apuntó que “ahí hay un reto que no podemos soslayar ni tampoco pensar que van a suceder los cambios automáticos; hay que insistir en la necesidad de visibilizar la falta de participación de las mujeres en puestos claves”.

Por ello, la pelea continúa desde la función de procuradora y se mantendrá al concluir este cargo y enfocarse, según asegura, a la docencia y a la implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal. Desde la posición que sea, expone, seguirá “sin duda alguna luchando por hacer efectivos los derechos de las mujeres y las niñas, que es una vocación que tendré siempre”.

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